Turismo de Fuerteventura
Canary Trekking
René Egli
Dive Center Corralejo
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martes, 01 marzo 2011
Categoría: Crónicas    

   
  Cuando el mar te habla de arte.
  Fuerteventura pasó haciendo honor a su nombre como una ráfaga de viento, igual que la sensación del  tiempo acelerado cuando disfrutamos de los buenos momentos.  Demasiado poco, demasiado rápido, una metamorfosis  fugaz de presente a imborrable recuerdo.

Soy y me siento afortunado. Primero porque hago lo que me gusta y segundo porque me lo ponen muy fácil. De nuevo un email enviado a Turismo de Fuerteventura se convierte en la mejor de las predisposiciones para conocer a fondo la isla, regalándome entradas para todos sus museos y centros turísticos, documentación, mapas  y una completa semana de actividades (muchas gracias Noelia).  Por si esto fuera poco no empiezo en esta ocasión la isla en solitario, ya que voy acompañado de Marcelo, al que hace unas semanas  hubiera presentado como el responsable de Canary Trekking y hoy tengo la suerte de poder hacerlo como un amigo.  Viene a preparar nuevas rutas por Fuerteventura, así que juntos pasamos los primeros días recorriendo senderos de todo tipo… junto al mar, bordeando montañas, acantilados salvajes,  valles cargados de flores que la lluvia de los últimos días tapizó de verde ,  etc...


Lanzarote al fondo y el parque natural de las Dunas de Corralejo vistas desde lo alto del cono volcánico del Calderón Hondo.


Y aquí de paseo por la costa cercana a Los Molinos, un entorno todavía virgen y de gran belleza.


Marcelo en el recién bautizado como Hulk (puedo asegurar que hizo en todo momento honor a su nombre) frente a la montaña Tindaya, lugar sagrado para los majos, la población aborigen de Fuerteventura.

Una vez más se rompe temprano cualquier idea preconcebida de paisaje monótono o aburrido, y Fuerteventura nos regala  lugares de gran belleza, como el Pico de Zarzas, la montaña ”mágica” de Tindaya, las Calderas de Gairía, el Malpaís de la Arena, las dunas de Corralejo…





Betancuria, declarada Villa Histórica y Capital Histórica de Canarias y que debe su nombre a Juan de Bethencourt, normando que inicia la conquista de las islas bajo el patrocinio de la Corona de Castilla.


Una imagen muy común en Fuerteventura: sus tradicionales molinos de viento, muchos de ellos rehabilitados hoy en día para uso turístico.


En muchos de los barrancos repartidos por la isla podremos encontrar en esta época del año numerosos riachuelos y pozas de agua.


Casi un ritual en mi visita a Fuerteventura: buscar siempre un lugar junto al mar donde disfrutar con sus impresionantes amaneceres.

Pero es el mar quien quiso lucirse especialmente en Fuerteventura. Para ello eligió toda una gama de verdes, azules, turquesas y los adornó con la blancura de las arenas más finas.  En otros lugares eligió como disfraz el estruendo y la espuma, para recordarnos que es un océano lo que abriga a estas islas y hacernos sentir pequeños cuando orgulloso nos muestra  su poder.


Parque natural de las dunas de Corralejo y su playa, al norte de Fuerteventura.




Rescate de una windsurfista en El Cotillo.

Después de unos magníficos  días de caminatas, Marcelo regresa a Lanzarote y yo continúo disfrutando de la isla; no puedo decir sólo, porque cada café o cerveza  viene siempre acompañada de animadas charlas con gente de aquí o venidos de fuera que han acabado seducidos por la magia de Fuerteventura (Un abrazo Silvia, Gosia, Manu, Iker,  Fran y como olvidarme de la oficina de atención al ciudadano de Costa Calma).

Unos días con el mar inquieto impidieron vestirme de gafas y aletas con Dive Center Corralejo, aunque al menos disfruté con ellos de un  paseo en barco con la isla de Lobos de fondo como precioso decorado.


La "Caldera" de la isla de Lobos, denominada así ya que en el pasado habitaban en la zona focas monje (conocidas también como lobos marinos).

Lo que si pude vivir y de que manera fue una jornada de windsurf con René Egli. La verdad es que fue un día inolvidable;  no voy a tratar de describir la playa de Sotavento porque me llevaría un par de crónicas, pero si diré que tanto Annika,  Davide y Luca me hicieron si cabe sentirme más afortunado por dedicarme a este trabajo (muchas gracias, y, ejem… practico un poco y nos vemos por ahí en el próximo campeonato del mundo :)


Tanto el kiteboarding como el windsurf tienen en la playa de Sotavento el mejor entorno natural para su práctica. En los campeonantos que se celebran cada año participan algunos de los mejores deportistas del mundo.


En la playa nos conocían como “los caballeros de la tabla alargada”; bueno, vale, quizás exagero un poco, pero para empezar no estuvo nada mal. Por cierto, a mi lado Teresa, todo un ejemplo de vitalidad que ya me gustaría a mi tener la mitad; muchas gracias por la invitación y ojalá nos veamos algún día en Vancouver!

Los últimos días continuaron descubriendo rincones  por la amplia red de senderos que cubren la totalidad de la isla con un recorrido de más de 250 km, todos ellos muy bien acondicionados y señalizados y que invitan verdaderamente a adentrarse en ellos. Como ejemplo, un día quise hacer una foto del oleaje y  finalmente estuve 5 horas andando porque siempre había una roca,  duna, o acantilado que me llamaba la atención para continuar.  Con el sol de compañero y sin agua (mi idea era hacer un par de fotos y volver)  parecía complicado regresar  por el mismo camino, pero como siempre apareció mi “ángel de la guarda” está vez en forma de una simpática pareja alemana que se ofreció a llevarme de vuelta en su jeep.


El paisaje entre la localidad de La Pared y la playa de Barlovento es sencillamente impresionante.


Mis "salvadores" Jan, Christa, Felix y Canot... ¡muchísimas gracias por el paseo!

Después de 10 días inolvidables, de nuevo turno de despedidas de paisajes y sonrisas, como la de Laura, con quien compartí la última ruta por los riscos de Jandía desde donde disfrutar de las vistas de la playa de Cofete, el Jable, el istmo de la pared, etc…




Otra de las cosas que estoy descubriendo en este viaje... cómo les gusta saltar a los Canarios; si es que no hay ni uno que diga "no" :). Aquí junto a Laura haciendo el cabra.

No se me ocurre mejor final para esta crónica que una de las más entrañables despedidas que recuerdo últimamente. Conversamos animadamente con un pescador local en Cofete, Gervasio. Nos contó historias del lugar, algunas que hablan de leyendas de la zona o de esperanza, como la reintroducción de la tortuga boba en la playa con huevos traídos de Cabo Verde. Después de ofrecernos un café se despidió con una frase que me quedará para siempre grabada: “Aquí estaré para cuando queráis volver.”


Playa de Cofete.

Apenas ha salido el barco rumbo a Gran Canaria y los km comienzan a dibujar siluetas donde antes había montañas. No ha pasado ni una hora y te puedo decir Gervasio que ya siento ganas de volver a leer en un billete como destino el nombre de Fuerteventura.



Próxima estación: El Hierro.

Podéis ver muchísimas fotos de la isla en nuestra galería de facebook

 
     
  (Con los nuevos cambios en la web hemos perdido todos los comentarios antiguos, pero esperamos pronto poder recuperarlos)  
 
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